A gran profundidad bajo tierra, el detector LZ espera que la materia oscura choque con un átomo de xenón. Hace poco registró un único golpe sin explicación, a 248 kiloelectronvoltios. Su significación es intrigante, no un descubrimiento.
El golpe era demasiado fuerte para la materia oscura ordinaria. A menos que pese más de 74 veces un protón, una opción ya ampliamente descartada.
Una idea: diminutos agujeros negros nacidos después del Big Bang, que se evaporan lentamente. Lanzarían partículas ligeras y muy rápidas. Un físico de la India hizo las cuentas.
Veredicto: imposible. Esos agujeros negros también provocarían muchos golpes pequeños, y LZ no vio ninguno. De regalo: como mucho una millonésima de la materia oscura puede ser este tipo de agujero negro.
Fuente: Limits on Primordial Black Hole Evaporation from LUX-ZEPLIN, https://arxiv.org/abs/2609.29462









