MÁS CICLONES PODRÍAN GOLPEAR LA COSTA DE FRENTE
Los ciclones tropicales causan la mayor parte de sus daños cuando llegan a tierra, y la marea de tormenta —el agua de mar que la tormenta empuja hacia la costa— es una de sus partes más mortíferas. Cuánta agua entra en tierra depende de muchas cosas, entre ellas una sencilla: el ángulo con que la tormenta cruza la línea de costa. Una trayectoria que golpea la costa de frente empuja el agua hacia tierra con mucha más eficacia que una que la recorre.
El artículo da dos ejemplos. El huracán Katrina tocó tierra en 2005 casi en ángulo recto y produjo la marea de tormenta más alta registrada en el mundo desde 1980, con una marca de aguas máximas de 8,5 metros en Pass Christian, Misisipi; causó más de 100.000 millones de dólares en pérdidas y unas 2.000 muertes. El huracán Sandy, en 2012, cruzó la costa de Nueva Jersey con un ángulo más cercano a la perpendicular que ningún otro huracán registrado, provocó niveles de agua récord en Nueva Jersey y Nueva York, inundó el bajo Manhattan y el metro, y causó más de 70.000 millones de dólares en daños y más de 200 muertes.
Sin embargo, se desconocía si esas llegadas a tierra casi frontales se están volviendo más frecuentes, a escala mundial o por regiones.
1.036 llegadas a tierra desde 1980
Cong Gao y Ning Lin, del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Princeton, examinaron cinco grandes costas continentales: el norte del océano Índico, el Pacífico Norte occidental y el oriental, el Atlántico Norte y la región australiana. Quedaron fuera las islas, así como la costa africana expuesta a ciclones, que da sobre todo al canal de Mozambique, semicerrado.
En la base de datos internacional de tormentas IBTrACS encontraron 1.036 ciclones tropicales que tocaron tierra en esas costas entre 1980 y 2024. Siguiendo trabajos anteriores, una llegada a tierra se considera casi perpendicular cuando la trayectoria alcanza la costa con un ángulo de 60 grados o más. Su medida es la fracción de todas las llegadas a tierra que son casi perpendiculares.
En 45 años, esa fracción aumentó 0,05 puntos porcentuales al año, un incremento demasiado pequeño, y demasiado ruidoso, para ser estadísticamente significativo. Las regiones no coincidían: ligeras subidas en el Atlántico Norte y el norte del Índico, ligeras bajadas en las dos partes del Pacífico Norte, ninguna significativa.
Millones de tormentas sintéticas
Las llegadas a tierra reales son demasiado escasas para revelar por sí solas tendencias a largo plazo. Así que el equipo usó PepC-Global, un modelo de Princeton que genera enormes cantidades de ciclones verosímiles a partir de condiciones a gran escala como los vientos, la humedad y el calor del océano. Su capacidad para reproducir los ángulos de llegada a tierra nunca se había puesto a prueba; aquí la superó. Alimentado con datos meteorológicos y oceánicos observados de 1980–2024, sus 400 simulaciones reprodujeron la distribución observada de los ángulos de llegada a tierra, los ángulos de aproximación 6 y 12 horas antes de tocar tierra, y la geografía general de dónde son más frecuentes las llegadas frontales.
Después, el equipo alimentó el modelo con 14 modelos climáticos, 100 simulaciones cada uno, en dos escenarios de emisiones.
Lo que muestran las proyecciones
- 1980–2024 en los modelos climáticos: un aumento débil y no significativo, del mismo signo que el observado, con 11 de los 14 modelos mostrando una subida. Los autores lo interpretan como una posible contribución humana que todavía no es detectable por encima de la variabilidad natural.
- Altas emisiones (SSP5-8.5), 2015–2099: la fracción mundial de llegadas a tierra casi frontales aumenta de forma significativa. El cambio más claro se da en la costa del Pacífico Norte oriental, donde 13 de 16 puntos de análisis muestran aumentos, incluidos los dos únicos de los 80 puntos del mundo que siguen siendo significativos tras corregir por pruebas múltiples. También se proyectan aumentos en la costa del mar Amarillo y el mar de Bohai, en el norte de China, y en la costa del Atlántico Medio de Estados Unidos, donde las llegadas a tierra al estilo de Sandy serían más probables para un número dado de tormentas, un riesgo fácil de subestimar, señalan los autores, porque allí las llegadas a tierra son más raras.
- Emisiones intermedias (SSP2-4.5): ninguna tendencia global significativa, aunque el golfo de Bengala muestra aumentos locales coherentes.
El aumento no se explica por un desplazamiento de las tormentas hacia tramos de costa que ya reciben muchos impactos frontales. Procede sobre todo del cambio del ángulo en cada lugar.
Cómo leerlo
Los autores dejan claro que el escenario de altas emisiones se considera hoy improbable, y que conviene leerlo más como un límite superior que como una previsión. Ese es el sentido de la comparación: el cambio aparece con altas emisiones pero no con una trayectoria intermedia, así que esta parte del riesgo costero depende de qué camino se siga.
El estudio no explica por qué cambian los ángulos: el ángulo de llegada a tierra es el producto final de dónde se forman las tormentas, los vientos que las guían, cómo se intensifican y se debilitan, y la forma de la costa. También se basa en un único marco de modelización y todavía no traduce el cambio en alturas de marea de tormenta. Los autores piden pruebas con otros modelos, incluidos modelos climáticos de alta resolución y modelos meteorológicos y climáticos basados en IA, y trabajos sobre lo que el cambio significa para las mareas de tormenta extremas.
