Todo reactor nuclear desprende antineutrinos, partículas casi sin masa que atraviesan casi cualquier cosa. Atrapar uno es raro. Atrapar los de centrales a unos 200 km es más difícil todavía.
Super-Kamiokande son 50.000 toneladas de agua a 1.000 m bajo tierra en Japón. Desde 2020 hay 40 toneladas de una sal de gadolinio disueltas en ella. Cada captura produce ahora un doble destello, con unas decenas de microsegundos de diferencia.
A finales de 2020, los reactores cercanos estaban casi todos apagados. Ese periodo de calma dio el ruido de fondo. Después, la señal subió y bajó con la actividad de los reactores, mes a mes.
Resultado: antineutrinos de reactor observados a unos 6 sigma, una primicia para este detector. Sus oscilaciones coinciden con las de los neutrinos solares medidos en el mismo tanque, dentro de 1,9 sigma.
Fuente: First observation of electron antineutrinos from nuclear reactors at Super-Kamiokande, https://arxiv.org/abs/2610.03143









